sábado, 1 de marzo de 2014

BENITO PÉREZ GALDÓS

Escritor
Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843-Madrid, 4 de enero de 1920

Galdós era el décimo hijo de un coronel del ejército, Sebastián Pérez, y de Dolores Galdós, una dama de fuerte carácter e hija de un antiguo secretario de la Inquisición. El padre inculcó en el hijo el gusto por las narraciones históricas contándole asiduamente historias de la Guerra de la Independencia, en la que había participado. Su imaginación fue desbordante desde muy joven. En 1852 ingresó en el Colegio de San Agustín, en el barrio de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria (isla de Gran Canaria), que aplicaba una pedagogía activa y avanzada para la época, durante los años en que empezaban a divulgarse por España las polémicas teorías darwinistas, de lo cual hay ecos en obras como Doña Perfecta.

Llegó a Madrid en septiembre de 1862, era un asiduo de los teatros y le impresionó especialmente la obra Venganza catalana, de Antonio García Gutiérrez. Ese mismo año empezó a escribir como redactor meritorio en los periódicos La Nación y El Debate, así como en la Revista del Movimiento Intelectual de Europa. Al año siguiente y en calidad de periodista, asiste al pronunciamiento de los sargentos del Cuartel de San Gil. Llevaba una vida cómoda, albergado primero por dos de sus hermanas y luego en casa de su sobrino, José Hurtado de Mendoza. Según nos lo pinta Ramón Pérez de Ayala y las fotografías confirman, era un descuidado en el vestir y se conformaba siempre con ir de tonos sombríos para pasar desapercibido. En invierno llevaba enrollada al cuello una bufanda de lana blanca, con un cabo colgando del pecho y otro a la espalda, un puro a medio fumar en la mano y, cuando estaba sentado, a los pies su perro alsaciano. Se cortaba el pelo al rape y padecía horribles migrañas.

Era proverbial su timidez, que le hacía ser más que parco en palabras y su aspecto manifestaba una modestia inverosímil, hasta el punto de sufrir al hablar en público. Entre sus dotes estaba el poseer una memoria visual portentosa y una retentiva increíble que le permitía recordar capítulos enteros del Quijote y detalles minúsculos de paisajes vistos solamente una vez veinticinco años antes. De ello nacía también su gran facilidad para el dibujo. Todas estas cualidades desarrollaron en él una de las facultades más importantes en un novelista, el poder de observación.

Los Episodios nacionales

En 1873 comenzó a publicar los Episodios nacionales un intento de entender la memoria histórica reciente de los españoles, y donde se refleja la vida íntima de estos en el siglo XIX, así como su contacto con los hechos de la historia nacional que marcaron el destino colectivo del país. Se trata de 46 episodios en cinco series de diez novelas cada una, salvo la última, que quedó inconclusa. Arrancan con la batalla de Trafalgar y concluyen con la Restauración borbónica en España.

La primera serie (1873–1875) trata de la Guerra de la Independencia (1808–1814) y tiene por protagonista a Gabriel Araceli, «que se dio a conocer como pillete de playa y terminó su existencia histórica como caballeroso y valiente oficial del ejército español» (Memorias de un desmemoriado, p. 202).

La segunda serie (1875–1879) trata de las luchas entre absolutistas y liberales hasta la muerte de Fernando VII en 1833. Su protagonista es el liberal Salvador Monsalud, que encarna, en gran parte, las ideas de Galdós y en quien «prevalece sobre lo heroico lo político, signo característico de aquellos turbados tiempos» (id.).

Atienza. En las casas de la derecha de la imagen, vivió Benito Pérez Galdos,

Tras un paréntesis de veinte años vuelve a escribir la tercera serie (1898–1900), tras recuperar los derechos sobre sus obras que detentaba su editor, con el que había pleiteado interminablemente. Esta serie cubre la Primera Guerra Carlista.

La cuarta serie (1902–1907) se desarrolla entre la Revolución de 1848 y la caída de Isabel II en 1868. La quinta (1907–1912), incompleta, acaba con la Restauración de Alfonso XII.

Este conjunto novelístico constituye una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos y ejerció un influjo considerable en la trayectoria de la novela histórica española. El punto de vista adoptado es vario y multiforme, y se inicia con la perspectiva de un joven chico que se ve envuelto en los hechos más importantes de su época mientras lucha por su amada. La evolución ideológica de Galdós es perceptible desde el aliento épico de la primera serie hasta el amargo escepticismo final, pasando por la radicalización política y agresividad socialista-anarquista de las series tercera y cuarta.


RELACIÓN CON ATIENZA

Benito Pérez Galdós, gran viajero, conoce la provincia de Guadalajara, y ocasionalmente visitará la población de Jadraque, donde por algún tiempo residirá uno de sus amigos, José Ortega Munilla, padre de José Ortega y Gasset, lo que le llevará a introducir el nombre de Jadraque en alguna de sus novelas, principalmente en  “El Caballero Encantado”.

Pero será otra circunstancia la que lo acerque a Atienza, ya que dos hijas del pueblo llegarán a trabajar en su casa como asistentas. Se trata de las hermanas Eusebia y Juana Lázaro de la Fuente, quienes lo llevan a introducirse en la vida e historia atencina, de donde nacerá la curiosidad por conocer el pueblo, a fin de situar en Atienza la cuna natal del personaje que relatará la cuarta serie de Los Episodios Nacionales, a través de Pepe Fajardo,

Las hermanas Juana y Eusebia Lázaro, junto a su madre,
 María de la Fuente, en los años en los
 que habitaban en la casa madrileña de Benito Pérez Galdós.
Para documentar la historia de Atienza, Benito Pérez Galdós solicitará documentación al Ayuntamiento atencino en los comienzos del siglo XX, y a pesar de que algunos sectores de la intelectualidad atencina de la época pongan en duda su estancia, es lo cierto que Benito Pérez Galdós visita la población entre 1899 y 1901, residiendo en la casa familiar de las hermanas Lázaro de la Fuente, en el barrio de Portacaballos.

De esa manera sale Atienza a recorrer el mundo novelístico de Galdós con el primer episodio de la serie,  “Las tormentas del 48”, donde centrará a su personaje, el Pepe Fajardo natural de Sigüenza, pero cuyo fundamento familiar “y solar figuran en los anales de la histórica villa de Atienza…”.

   En el episodio “Narváez”  encontraremos todo un detenido estudio en torno a Atienza, sus tradiciones e historia, y nuevamente volverá a centrar parte de la vida de la villa y sus personajes en “Aita Tettatuen”.

Atienza aparecerá repetidas veces en el resto de su obra.

Tomás Gismera Velasco